Protestar en topless en nombre del movimiento feminista

by - mayo 18, 2018


Foto: Pinterest
Días agitados hemos vivido como país en el último tiempo. Esta semana se llevó a cabo la marcha feminista más grande jamás realizada en Chile, después de conocerse casos terribles como el de la pequeña Ámbar Lazcano, el de “La Manada” y posteriormente la versión chilena del mismo repudiable hecho, o casos de acoso sexual en universidades e incluso en la televisión. Muchas más comenzaron a atreverse a contar sus historias, y como mujeres nos hemos venido dando cuenta que tristemente ninguna se salva de tener alguna mala experiencia que contar.

La marcha fue organizada por miembros de la Confech (Confederación de Estudiantes de Chile) y otras agrupaciones de carácter feminista, recorriendo la Alameda con frases en contra de la violencia hacia la mujer en todas sus formas. “¡No significa no!” o “Contra la violencia machista, educación no sexista” fueron algunos delos muchos gritos y cánticos de las mujeres, quienes exigen “una ley íntegra de violencia de género, que incorpore la violencia intrafamiliar, abuso y acoso sexual” según palabras de la vocera de la Confech, Amanda Mitrovich.

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Foto: Frente Fotográfico
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Foto: FrenteFotográfico
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Foto: 31 minutos
Pero dentro de la misma marcha hubo un grupo que protestó de una manera poco convencional, lo que causó -y sigue causando- gran controversia. Este grupo de mujeres se sacó la polera y el sostén y marchó y protestó de esa forma, lo que para muchos fue una jugada sin sentido. En redes sociales las opiniones son diversas, pero muchos consideran que “no era necesario”, que “¿para qué?” que “basta con mostrar la inteligencia que uno posee, si es que la tiene” e incluso hubo comentarios crueles (en especial de hombres) refiriéndose netamente a la estética “poco agraciada” de aquellas pechugas naturales.

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Foto: Frente Fotográfico
Quisimos explicar la importancia de mostrar las pechugas como algo natural y no como el objeto erótico al que ha sido socialmente sometido, pero pensamos que Bernardita Ruffinelli en esta oportunidad dio en el clavo y lo explicó mucho mejor en su blog, con el siguiente texto:

“Te regalo una teta, la encontré en el camino, la lleva una feminista, y no tiene vestido.

Te pasaste la vida entera tratando de vernos las tetas, mirando a contraluz nuestra blusa en el colegio, mirando por el cerrojo de la puerta del camarín de chicas; pidiendo escotes a gritos, rezando por la moda de las transparencias; celebrando con locura el Whatsapp de tu liga de fútbol.

Te has pasado años poniéndoles nombres, una vida entera clasificando tetas y deseando tocarlas; las manoseas en mujeres un poco borrachas, las indicas desde lejos en la playa, vitoreas las poleras mojadas y te preguntas si se te va a parar la pichula en una playa nudista.

Pero hoy, que salen las tetas a marchar, sin pedirte permiso, hoy que se te entregan coronadas por una capucha carmesí, revolucionaria, combativa y poética; entonces ya no te gustan, de pronto ya no quieres verlas.

¡Las encapuchadas de la marcha te cagaron el fetiche, machito! Te pusieron las tetas en los diarios y las sacaron de la web porno -que visitas a solas y con la mano engrasada- para tomarse los noticieros, lamento cagarte la fiesta, pero las tetas son nuestras y las sacamos al aire cuando queremos.

Sólo les gustan las tetas cuando se ponen a disposición de su placer. Si no, es innecesario, es vulgar, es incorrecto. No les gusta verlas amamantando, no les gusta verlas marchando. No les gustan las tetas si no están listas y dispuestas para sus pajas.”

En Instagram o Facebook los pezones son censurados, no así la “tetilla” o pezón masculino. Fue por ello que nació la campaña “Free the nipple” (liberen el pezón), lo cual incluye la reafirmación del derecho de la mujer de amamantar donde se le plazca, sin restricciones, y quién, sabe, algún día poder andar en cualquier playa sin tener que cubrir sus pechugas. En definitiva, lo que se busca es que se deje de ver el pezón y los senos femeninos como un objeto sexual que solo debe descubrirse con fines éróticos. “Las tetas son nuestras y las sacamos al aire cuando queremos”, dice Ruffinelli.

Lo que más se ha leído en redes sociales es que el haber llegado “a este extremo de exposición” no tiene sentido, argumentando que años atrás las mujeres luchaban por cosas tan importantes como el derecho a voto, y hoy la lucha feminista “se enfoca en puras banalidades”. Sin embargo, la protesta en topless es, a mi parecer, algo más metafórico que engloba el corazón del movimiento como tal: el tener los mismos derechos que los hombres, porque el feminismo es eso y no otra cosa, y el que no ve más allá difícilmente podrá comprender realmente de qué se trata todo esto. 

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