Mejor no me inviten a un Baby Shower

by - junio 21, 2018


Foto: Bob B. Brown
Va a sonar muy de vieja lo que diré, pero “en mis tiempos”, o sea en la adolescencia y durante inicios de mis 20 y tantos no existían los Baby Showers ni se celebraba Halloween, y no fue hace tanto. Antes, cuando una mujer iba atener guagua se le iba regalando cosas a medida que transcurría el embarazo, y claro, siempre y cuando querías o podías, siendo el momento del nacimiento aquel en que se entregaban la mayor cantidad de regalos. Hoy, la venida de un nuevo hijo al mundo en nuestra cultura occidental nos obliga a celebrar en algún momento un “Baby Shower” una fiesta de bienvenida al nuevo integrante en la cual se reúnen las amigas y familia de la futura mamá, le regalan cosas para su ajuar y hacen algunos juegos. No suena tan mal. 
Tengo que confesar que jamás he ido a uno, por lo tanto una parte de mí siente que no tengo tanto derecho de criticarlos, pero me invitaron a un par en algún momento y no quise ir, en parte porque soy fumona, y también porque me imaginaba sería una de esas reuniones en las que no se hablaría de otra cosa más que de guaguas y maternidad, temas que no me interesan demasiado, a decir verdad. Pero al parecer la cosa es todavía peor, porque además de lo horrendo que me resulta la famosa “torta de pañales” (casi, casi peor que las fotos de estudio con el nombre de la guagua en la guata con cubitos de juguete) se hacen ciertos juegos, como aquel de “quién se toma la mamadera primero”, pasarse un pañal “sucio” o medir el contorno de la guata de la embarazada con un rollo de confort. No quiero sonar amargada pero no me atrae para nada ese tipo de actividades. No tengo nada en contra de hacer una fiesta previa a la bienvenida del nuevo hijo, con amigos, con comida, con una entretenida conversación, y en la cual además se reciban regalos, muy necesarios por cierto, para la guagua que nacerá. Lo que me parece en verdad molesto son aquellos clichés inútiles que la gente suele seguir solo para complacer al resto. Si haces una encuesta sobre Baby showers tales y como los conocemos, es probable que la gente en su mayoría opina que les cargan, incluso a la “mamita”, que dejó la organización en manos de alguna amiga con mal gusto. Además todo ahora es tan irritantemente perfecto, con cupcakes, guirnaldas, globos, el nombre del futuro ingeniero en la torta, todo en los mismos tonos, nada dejado al azar, mucho esfuerzo en una fiesta a la cual la mayoría de los asistentes van por cariño a la embarazada y no por verdadero interés. Pero por sobre todo, no, no quiero imaginarme el escuchar una vez más la eterna pregunta ¿y tú cuando?

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