Una "limpieza" eficiente del closet

by - julio 25, 2018

Foto: Pinterest


 Todas hemos hecho alguna vez una "limpieza" profunda del closet, en la cual nos hemos liberado de varias prendas que daban vueltas por ahí sin ser usadas durante ya bastante tiempo y por diversas razones. Es liberador ¿cierto? Sin embargo, no siempre nos resulta tan bien y en el proceso nos damos cuenta lo mucho que nos cuesta desprendernos de las cosas materiales. Vamos por partes.

Hay varias categorías de ropa, y no estoy hablando de ropa interior, jeans, etc.,  sino de agruparlas según su procedencia. Toma una (o más) bolsas grandes, una botella de vino, enciende la radio y ¡manos a la obra!

1. Recuerdos: bufandas tejidas por la abuela, blusas hechas por la mamá, la polera o los aritos que me trajo mi amiga de tal país, etc.. Por cariño uno guarda esas cosas, aunque a veces no nos gusten mucho, y es que ¡nos da pena regalarlas! Si no las vas a usar pero tampoco te atreves a deshacerte de ellas, entonces transfórmalas en cosas que sí usarás: por ejemplo, transformar la blusa en una bolsita para las compras, la bufanda en un cojín, los aritos en un llavero, y así. La idea también es poder desprenderse de los objetos a pesar de su valor sentimental, pues el cariño no se refleja en esas cosas.

2. Cuando sea flaca: en esta otra categoría entra la ropa que algún día nos quedó estupendo pero que hoy no nos cabe, y que guardamos con la esperanza de volver a nuestra talla de la adolescencia. Pues lo cierto es que es bien difícil que eso pase, y en la espera esa ropa acumula polvo y se daña con el paso del tiempo. No guardes más de un año la ropa, si no te cupo, regálala pensando que si algún día adelgazas podrás comprarte ropa nueva.

3. Para arreglar o modificar: todas tenemos una pequeña (o gran) bolsa con prendas que pretendemos arreglar. Revisa esa bolsa, y analiza cada prenda. Sin duda hay cosas que vale la pena modificar, porque la tela es hermosa, porque el modelo es único, etc., pero también hay otras más simples cuyo arreglo saldrá más caro que comprarlas nuevas, en ese caso es mejor que las regales a quien le quede bien tal como está. Aprovecha el orden y deja separada aquella ropa que estás decidida a arreglar, lista para llevar al sastre durante la semana.

4. "No estoy segura": también tenemos unas cuantas prendas (zapatos, accesorios, etc.) que no hemos descartado pero que tampoco nos convencen del todo. Pasan tiempo en el closet en una especie de limbo, esperando decidirte qué hacer con ellas. Para acelerar ese proceso, oblígate a usarlas, así de simple. No basta con probárselas, debes usarla durante todo el día, así lo he hecho yo y ha sido lo mejor, pues me ha ayudado a decidir mucho más rápido.

Quizá pienses en que necesitarás ayuda para decidir, pero es mejor que lo hagas sola. Tómate tu tiempo, y comienza a revisar todo, desde tu ropa interior hasta tus carteras y accesorios. Si tienes muchas prendas en buen estado, puedes intercambiar u ofrecer a tus amigas y familia, donar  por ejemplo a la tiendita de Coaniquem para su reventa, o regalar a alguien que lo necesite, e incluso, cuando es algo muy viejo y gastado, transformarlo en relleno para cojines o trapitos para limpiar. No desperdicies, pero sobre todo recuerda que para dejar entrar lo nuevo, hay que dejar ir lo viejo.

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